Desde que la educación empezó a centrarse en el alumno como el sujeto que aprende, se comenzaron
a analizar no sólo las tácticas que utiliza el profesor para desarrollar sus clases, sino también las
estrategias de aprendizaje utilizadas por los estudiantes. La enseñanza y el aprendizaje son procesos
que se presentan juntos, es decir, las estrategias que se emplean para la instrucción inciden en los
aprendizajes (Monereo, 2000).
Las estrategias de enseñanza responden a la diversidad de estilos de aprender y a los objetivos
plurales de enseñanza. Esto es fundamental para guiar el proceso educativo en los estudiantes
universitarios y asegurar que alcancen los aprendizajes deseados, esto es un factor importante porque
existen evidencias empíricas de que el futuro profesional enseñará y aprenderá tal y cómo el o ella
hayan experimentado anteriormente. El modelo institucional está centrado en que el estudiante
perciba una educación enfocada por competencias, apoyándose de estrategias como: el ensayo, la
autorregulación, la autoevaluación y el de apoyo efectivo, sin recurrir a estrategias que conllevan a
la memorización.
El curso presenta estrategias basadas por competencias y centradas al alumno con el fin de priorizar
la búsqueda de nuevas formas de relación con la docencia, mucho más flexibles y creativas que
potencien la resolución de problemas del estudiante y mejoren la construcción de aprendizaje.